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MI CONFESIÓN – PSICÓPATA, PUTA, Y MALTRATADORA DE NIÑOS

December 24, 2015

MI CONFESIÓN – PSICÓPATA, PUTA, Y MALTRATADORA DE NIÑOS

(Traducción al español- for English see below).

A todos los que nos conocen, al mundo, y a las autoridades.

Esta es la historia de nuestra familia (Ian, Paula, Jana, y Max) y lo que nos ha sucedido en los últimos dos años, más o menos, sobre todo desde mi crisis “psiquiátrica” de marzo. Al escribir esta confesión, no sé exactamente cuáles serán las consecuencias de su publicación, pero sé que algunas serán difíciles. Pido a todos que hagan lo que puedan para ayudar a Ian, Jana, y Max como les sea posible, así como a vosotros mismos.

La nuestra no es y nunca ha sido una familia normal. Algunos de vosotros sabéis un poco acerca de nuestros problemas. Unos pocos sospecháis que hay algo más detrás de ellos. La verdad es que síque lo hay, hay algo que ha causado tristeza y dolor indecibles – para Jana desde que era una niña, pero, sobre todo, y para ambos Jana y Max, en los últimos dos años.

Ian no estará de acuerdo. Insistirá  en que todo estaba bien y / o cada vez mejor, y / o que si yo hubiera tomado mi medicación… etc. Ian piensa y dice esas cosas porque es ajeno al dolor de los niños – pero yo lo he visto en los ojos de Jana y de Max también.

(Ian, tu tuviste que ser ajeno a ese dolor, esa era tu misión; tenías que mantener una actitud positiva y alegre ante todo, pues eras el único que la podías mantener, y los demás necesitábamos que lo hicieras así; que volvieras a casa todos los días y hablaras de música, de tu trabajo, y de tus amigos, y que hicieras bromas, fueras de excursión y a conciertos con Max, hicieras mejoras en la casa, como si todo fuera normal, trajeras a Suri a nuestra falso, moribundo hogar familiar, y mucho más.)

Y sí, Ian, tienes razón en que Jana está  mucho mejor. Ya no languidece en su habitación de la horrible manera en que lo hacía hace un año; su trabajo realmente la ha transformado y la ha hecho madurar; está haciendo nuevos amigos, y va a clase. Este maravilloso cambio me da toda la esperanza que necesito para saber que va a estar bien.

Pero Jana y Max saben de lo que estoy hablando. Incluso si no pueden exactamente nombrarlo, sienten que hay algo profundamente mal entre nosotros. Bueno, la noticia es – ese algo soy yo.

Nunca pensé de mí misma que fuera una mala persona, pero durante mi estancia en el hospital psiquiátrico de Everett en marzo de este año, descubrí que soy peor que mala, que soy una psicópata. Descubrí esto mirando atrás a mi vida, por primera vez con honestidad, y por medio de una serie de revelaciones sobre mi carácter personal y sobre mis relaciones con los demás. Esas relaciones, me di cuenta, eran retorcidas y manipuladoras. Si tuviera que decirlo en pocas palabras y sin rodeos (y me temo que tengo que hacerlo Así) soy un maltratadora de niños y una puta. (Además, también soy vanidosa, egoísta, llena de prejuicios y de negatividad; emocionalmente distante, e incapaz de conectar con los demás – los rasgos habituales de un psicópata).

Aquí hay una página sobre la personalidad psicopática que podría ayudaros a entender (está en inglés): lo más importante a destacar es que los psicópatas son incapaces de amar: http://crime.about.com/od/serial/a/psychopaths.htm.

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Empecemos con lo de PUTA primero. Me casé con Ian en 1988 – un matrimonio de conveniencia. Éramos compañeros de piso, y yo quería permanecer en el Reino Unido (España en aquel momento no era parte de la UE). La primera vez que hicimos el amor fue en nuestra noche de bodas. Aunque Ian me gustaba muchísimo, sobre todo al principio (es una persona increíblemente maravillosa), nunca estuve enamorada de él o sentí ninguna química sexual con él. De hecho, desde la crisis psiquiátrica de este año he llegado a creer que soy asexual, o tal vez, sin saberlo hasta ahora, bisexual o gay; pero siempre he usado el sexo para manipular a los hombres, para conseguir algo de ellos, alguna ventaja, o su atención, o una sensación de poder, o simplemente su compañía; y siempre he simulado mis orgasmos.

Increíblemente, seguí casada con Ian durante más de 25 años y, aún más increíble, decidí tener hijos con él (Max no fue planeado, pero si bienvenido). Esto, por supuesto, fue el colmo de la falta de respeto y de la irresponsabilidad, conmigo misma y con los demás (todo típico de un psicópata). Y nadie más que yo sabía la verdad. Pero al mismo tiempo yo escondía esa verdad de mi misma conciencia, como suelen hacer los psicópatas, y era incapaz de verla.

En cuanto a lo de ser maltratadora de niños – juro que sólo descubrí esto en marzo de este año. Hasta entonces, pensaba que mi difícil relación con Jana se debía simplemente a la mala crianza (incluso asistí, de buena fe, a un curso para padres, hace un par de años), o a las diferencias con Ian sobre cómo criar a los hijos (o sea, que era culpa de a Ian), o, peor todavía, del propio carácter de Jana (pensaba que era una “quejica”, una niña “negativa” y, de nuevo, de buena fe, la animé a que fuera a terapia. Pero, por supuesto, ella se comportaba de esa manera por mi culpa!).

Aquí hay un enlace a una página sobre los malos tratos emocionales (en inglés) http://www.americanhumane.org/children/stop-child-abuse/fact-sheets/emotional-abuse.html.

Entonces, qué sucedió en los últimos dos años? En primer lugar, en enero de 2013, al haber cumplido los 50 años, y en lo que parecía una típica crisis de esa edad, pero en realidad cansado de tener una esposa gruñona y sexualmente desinteresada, Ian tuvo un romance. Dejamos de ser una pareja, pero decidimos quedarnos en la misma casa hasta que los niños se hubieran ido a la universidad. Yo me quedé muy transtornada e intenté  desesperadamente de retener a Ian con mis artimañas sexuales y de otro tipo, pero por supuesto no había manera de reparar una relación que nunca fue auténtica y apasionada.

Así que empecé a bailar y a salir con hombres – más manipulación.

Mientras todo esto sucedía, Jana estaba cayendo profundamente en la depresión. No una depresión común, sino extrema – dejó de ir a la escuela, dejó de cuidar de sí misma y de sus cosas, casi ni se levantaba de la cama. Sus amigas estaban muy preocupadas – pero yo ignoré su dolor, o, peor aún, la culpé de ello. Aún más perversamente, he usee la depresión de Jana para que amigos y familia me tuvieran lástima a mí! Max, por su parte, respondió con su propia depresión no reconocida, gradualmente durante estos dos años se ha convertido en una persona más triste y silenciosa – siempre había estado tan lleno de energía y alegría de pequeño.

Sólo fue, como digo, en marzo de este año que me di cuenta de mi verdadera naturaleza, y de que debería estar en la cárcel por el delito de abuso de menores. Aunque, como he descubierto, asombrosamente, el abuso emocional no es un crimen en el estado de Washington. Desde marzo he estado tratando de encubrir la verdad, pero no puedo hacerlo más .Por supuesto, lamento el daño horrible que he causado y estoy causando a amigos y familia con mi comportamiento, pero también sé que el daño no puede ser borrado, porque no puedo volver atrás en el tiempo y dar a Jana, Max y Ian – y otra familiares y amigos – el amor que todos necesitan y merecen. Creo que ni Jana ni Max pueden tener vidas adultas normales mientras no descubran estos secretos horribles. Así que elijo decirles la verdad, como lo hago aquí.

Paula Cerni, Seattle,12 Nov 2015 Paula Cerni, Seattle, 12 de noviembre 2015

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